
Se levanta temprano, de seguro que más temprano que tú. Al destino al que debe acudir todos los días, le queda lejos, mucho más de lo que queda tu universidad o tu trabajo. Sin embargo, no se queja. Acude diariamente, con la mejor disposición.
Es que se entretiene, me dirás.
Se siente útil, alguien comenta más atrás.
...
Se levanta todos los días y comienza a vivir una rutina que problablemente ha desarrollado durante décadas.
Si le gusta o no, da lo mismo...no tiene opción.
Probablemente tiene una esposa que alimentar, hijos, incluso nietos que apoyar. No hay alternativa.
Y es ahí donde reside la crítica.
Si se entretiene con lo que hace o se siente útil con su trabajo, genial. ¿Pero cuando ya este cansado?, si es que ya no lo está
¿cuando ya no tenga ganas de levantarse temprano?...ya es un octogenario.
O cuando ya no sienta la energía necesaria para cruzar la ciudad para lograr llegar a su destino... ¿Tendrá alguna opción?
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